HISTORIA DEL PESEBRE NAPOLITANO
El pesebre napolitano es una de las tradiciones navideñas más famosas y artísticas del mundo, conocida por mezclar la historia sagrada del nacimiento de Jesús con la vibrante vida cotidiana de la ciudad de Nápoles. Su historia comenzó hace mil años y pasó de ser un acto religioso muy simple en los templos a convertirse en un despliegue de lujo barroco impulsado por reyes.
Siglos XI al XVI: Los primeros pasos
El registro más antiguo (1021): El primer documento escrito que menciona un pesebre en Nápoles aparece en el año 1021 en la Iglesia de Santa Maria al Praesepe.
Figuras fijas: En el año 1340, la reina Sancia de Aragón regaló un nacimiento a las monjas clarisas. Eran estatuas de piedra o madera, grandes y estáticas, que solo mostraban la escena básica: la Virgen, San José, el Niño y los animales.
El Belén moderno (1534): San Cayetano de Thiene introdujo un cambio importante al crear figuras de madera pintada con cabezas de terracota, vestidas con ropas de la época. Esto ayudó a acercar la escena a la gente común.


Siglo XVII: El auge del Barroco
Durante el siglo XVII, el pesebre cambió por completo su estilo gracias al arte barroco.
Además del portal de Belén, se añadieron paisajes de Nápoles como tabernas, mercados, montañas y ruinas romanas.
Los artistas inventaron los teatritos o escaparates en cajas llamadas scarabattole.
Se empezó a mezclar lo sagrado con lo profano (lo no religioso).
Siglo XVIII: La época de oro y el Rey Carlos III
El siglo XVIII fue el momento de máxima belleza del belén napolitano. El rey Carlos III de Borbón (quien luego fue rey de España) era un apasionado de estos nacimientos.
El rey y su esposa, la reina María Amalia, convirtieron el montaje del pesebre en un evento de la corte. Los mejores escultores hacían los rostros, mientras que la reina y sus damas tejían vestidos con hilos de oro y finas sedas reales para vestir a las figuras. El monarca llevó esta hermosa costumbre a España, regalando a su hijo el famoso «Belén del Príncipe», que llegó a tener miles de piezas hechas a mano.


¿Cómo se hace un auténtico personaje napolitano?
Las figuras napolitanas de esta época dorada no son de una sola pieza. Tienen una técnica artesanal única que les da mucha vida:
Los personajes típicos incluyen carniceros, vendedores de queso, músicos, mendigos e incluso a Benino, el famoso pastor que duerme y sueña con el propio pesebre.
El cuerpo está hecho con un alambre flexible moldeable recubierto de estopa (cuerda o tela áspera). Esto permite darles movimiento y posturas muy reales.
La cabeza es de arcilla o terracota, con ojos de cristal incrustados que miran con gran expresividad.
Las manos y pies están tallados finamente en madera.
